“A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó”
Queridos hermanos, estamos ante el domingo XVII del Tiempo Ordinario. ¿Qué nos presenta la Iglesia? La primera palabra es del libro de los Reyes. Dice que el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: “Pídeme lo que quieras y yo te lo daré”. Y nos podemos hacer esta pregunta: ¿qué hubiéramos pedido tú y yo? ¿Que nos quite las enfermedades? ¿Tener un buen trabajo, éxito, dinero o asegurar nuestro futuro económico? Sin embargo, Salomón respondió: “Soy un muchacho joven y no sé por dónde empezar ni cómo terminar. Tengo un pueblo numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede a tu siervo un corazón atento para juzgar y discernir entre el bien y el mal”. ¿Qué pide Salomón? Pide discernimiento. Dice: “¿Quién podrá gobernar a este pueblo tuyo tan inmenso?”. El discernimiento es lo que hay que pedir, hermanos; no tanto la salud del cuerpo, sino la salud espiritual, que es tener discernimiento. Y agradó al Señor esta súplica de Salomón. Le dijo: “Porque has pedido esto y no una larga vida, ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos…”. Es decir, no ha pedido........
