La verdadera victoria
Todas las democracias plantean a sus ciudadanos una pregunta esencial: ¿qué proyectos políticos merecen perdurar? La respuesta no la dan los analistas, los periodistas ni los amargados. La dan los electores. Ellos deciden si una victoria electoral fue una emoción del momento o el inicio de una continuidad histórica. Porque la segunda victoria es la más verdadera. Keiko Fujimori la ganó con un partido que no requirió coaliciones contra natura, mentiras ni insultos, sino la promesa de orden, seguridad y presencia del Estado que los ciudadanos esperan. Toda idea política enfrenta dos pruebas decisivas: conquistar el poder en las urnas y sobrevivir en el tiempo. La mayoría fracasa en la segunda. Nacen alrededor de un líder carismático, gobiernan algunos años y, tras su desaparición, se diluyen. Así ocurrió con los movimientos de Alejandro Toledo o Pedro Pablo Kuczynski. En esa lógica se........
