La importancia de escribir a mano
En 1494, Europa celebraba la imprenta de Gutenberg como el amanecer de una nueva era, pero un abad benedictino se atrevió a formular una advertencia que, lejos de perderse entre el estruendo del progreso, hoy recobra vigencia. Johannes Trithemius escribió De laude scriptorum (Elogio de los escribas), un tratado presentado durante años como una preocupación porque muchos monasterios vivían, en gran parte, de la copia de manuscritos. Pero la preocupación de Trithemius no era económica. El benedictino comprendió que copiar un texto no era trasladar palabras de una página a otra, sino un ejercicio de disciplina intelectual. La lentitud obligaba a leer con atención, a comprender antes de escribir y a dejar que cada frase atravesara la inteligencia antes de fijarla sobre el pergamino. La mano educaba a la mente. Cinco siglos después, la neurociencia, la psicología........
