El Niño de visita… ¡vaya novedad!

Cada verano, en la costa norte del Perú y la sierra peruana, las lluvias desbordan ríos, aparecen los huaycos y las inundaciones arrasan cultivos, viviendas y, a veces, vidas. Eso ya es rutina, pese a los miles de millones invertidos en la última década para reconstrucciones con cambios. Cada tanto llega el fenómeno naturalísimo de El Niño y las autoridades actúan como si jamás hubiese ocurrido. Y nada está listo, pese a lo recurrente, lo evidente y a las advertencias. Llueve donde nunca, los ríos rebasan sus cauces y las quebradas reclaman caminos. El fenómeno de El Niño es cíclico. Esa corriente marina de agua templada, al elevar la fría del mar peruano, altera el clima en nuestro vulnerable territorio. Este 2026 se está activando desde hace algunas semanas y ya dejó inundada a Arequipa. “El Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño” (ENFEN) ya declaró la alerta y hay una alta probabilidad de que persista hasta noviembre. Las lluvias serán por encima de lo normal en el norte, con eventos intensos en marzo y abril, en diferentes puntos del país. Las cifras ya son alarmantes. Las víctimas fatales ascienden a 68, según recientes reportes del Gobierno. A esto se suman más de nueve mil damnificados y cerca de 85 mil afectados por inundaciones, huaycos y desbordes de ríos. En regiones como Arequipa, Piura o Tumbes, miles de viviendas fueron dañadas o destruidas, obligando a evacuaciones masivas y la instalación de refugios de emergencia. Todo a último momento, para no perder la mala costumbre. Y está recién empezando. La infraestructura vial no resiste. Alrededor de mil kilómetros de carreteras y vías rurales están inhabilitadas en todo el país, afectando la economía familiar de millares y dificultando el acceso de ayuda y del transporte. Nada es nuevo, tampoco la falta de reflejos de las autoridades en los tres niveles de gobierno. En 2017, otro Niño Costero dejó centenares de muertos y miles de millones en pérdidas. El presidente Pedro Pablo Kuczynski y su banda de ministros prometieron ciudades resilientes, drenajes modernos, reconstrucción con cambios. Hoy los huaycos bajan por las mismas quebradas ocupadas, las casas continúan levantándose donde nunca debieron, y los puentes colapsan como si fueran temporales. El problema no es solo el clima, es la corrupción y la falta de autoridades competentes. Nuestro país es altamente vulnerable porque su geografía amplifica el desastre: los Andes son aceleradores de corrientes, convirtiendo las lluvias intensas en avalanchas de lodo, mientras la alteración de la temperatura de la corriente de Humboldt afecta la pesca y los ecosistemas marinos. Más de 700 distritos están en emergencia, una cifra que revela la falta de prevención y la demora de la respuesta. El Niño es predecible. Es un visitante que regresa puntualmente. La tragedia es que, cada vez que retorna, el país sigue reconstruido a medias. El desastre se repetirá mientras se sigan aceptando excusas.

Mira más contenidos en Facebook, X, Instagram, LinkedIn, YouTube, TikTok y en nuestros canales de difusión de WhatsApp y de Telegram para recibir las noticias del momento. 

(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});

📲 Noticias a tu WhatsApp

Presiona AQUÍ y únete a nuestra comunidad 'Noticias al instante'.


© Expreso