La eterna imprevisión nos cuesta demasiado… |
A inicios de diciembre del año que acaba de concluir publicamos en esta columna un llamado de atención sobre la necesidad de prevenir las consecuencias dañinas que siempre trae el inicio de lo que denominamos el diluvio semestral en la Sierra, en la Costa Norte y en la Selva a partir de enero de cada año y con la eterna amenaza de un Niño costero que puede ser de alta, intermedia o baja intensidad, que convierte el diluvio cíclico en una catástrofe nacional.
Lo dijimos porque nada obedece más al sentido común que el saber leer los eventos cíclicos que imponen las leyes de la naturaleza porque, por regla general, los lugares críticos y de alto peligro siempre son los mismos en inundaciones, derrumbes, huaicos y rutas, tal como, por ejemplo, es el caso de “Chaparra”, más allá de Chala........