Esclavo de las obsesiones |
La característica esencial de este trastorno es la presencia de pensamientos obsesivos o actos compulsivos recurrentes. Los pensamientos obsesivos son ideas, imágenes o impulsos que irrumpen una y otra vez en la mente del paciente de forma estereotipada. Casi siempre son molestos y el paciente a menudo intenta, sin éxito, resistirse a ellos; no obstante, el individuo los reconoce como pensamientos propios, incluso aunque sean involuntarios y, con frecuencia, repugnantes. Los actos compulsivos o rituales son comportamientos estereotipados que se repiten una y otra vez. No son por sí mismos placenteros ni tampoco llevan a completar tareas útiles. Su función es prevenir un hecho objetivamente improbable, que suele referirse a recibir algún daño de alguien o a que el paciente se lo pueda producir a otros. Normalmente, el paciente reconoce este comportamiento como carente de sentido o de eficacia y realiza intentos repetidos para resistirse a él. Si se opone resistencia a los actos compulsivos, la ansiedad empeora. Hay que cambiar a pensamientos positivos; para eso se necesita voluntad y el razonamiento de que las ideas compulsivas no tienen ningún contenido real. Por sí solo, el paciente no puede mejorar; necesita de un experto en salud mental, que no se limite a la prescripción médica. Eso ayuda en un principio; lo importante es el razonamiento del paciente y cómo poco a poco se va despejando de las ideas que lo perturban. Hay muchas ideas obsesivas que tienen relación con los sentidos: el tacto, la vista, el gusto, el oído, la percepción y el pensamiento, que se abstrae y se instala en la mente en forma obsesiva y compulsiva. Por ejemplo, la persona siente, a través del tacto, que se ensucia de forma constante las manos y se dirige al baño a higienizarse. En otros casos, ve cosas que no existen o desfigura lo que percibe; por ejemplo, la persona ve una escena con dos actores distintos, pero cree que es el mismo actor. En el fondo no tiene importancia; sin embargo, el paciente se obsesiona. El paciente siente el gusto de las comidas de distinta manera que otras personas y se obsesiona porque considera que tiene la razón y no da crédito a otras personas. Hay pacientes que escuchan otras cosas, o han entendido mal o no han escuchado bien, pero la mente persiste en que los han insultado. Son personas muy sensibles; no les es fácil creer. La duda, la inseguridad y la ansiedad no les permiten ser objetivos. Las obsesiones tienen su origen en los genes, la herencia, el aprendizaje, los hábitos, las costumbres, los rituales y los pensamientos rígidos. No se buscan otras alternativas para darle solución a los problemas. Esta forma de personalidad busca a parejas de su misma condición y, si no se corrige esta manera de ser, se instala de generación en generación. Estos problemas de personalidad tienen solución. Hay que tener voluntad de cambiar y reconocer que el paciente necesita ayuda a través de expertos en salud mental. Grafico el siguiente ejemplo: un paciente estiraba su cabeza hacia atrás, pensando que, si no hacía eso, la cabeza se iba a ir hacia delante. Analizando esta conducta, parte de un hecho irreal: es una idea fija, obsesiva y compulsiva que lo tenía atormentado muchos años. El terapeuta trabajó con el paciente meses, hasta que tomó conciencia de que el impulso que sentía era fruto de sus obsesiones. Con la ciencia que ha avanzado, la salud mental mejora con voluntad y amor al prójimo.
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