La caída de un delincuente |
Un líder defiende su membresía entregando la propia vida. Claro, si tiene honor, responsabilidad y perspectiva de la historia.
Maduro no lo hizo.
Se rindió mansamente, asustado, tembleque, ante las tropas norteamericanas, sin disparar un solo tiro o hacer resistencia física.
Su anillo de seguridad, constituido por 32 agentes cubanos del grupo Avispas Negras, guardaespaldas asalariados formados por Raúl Castro, resultaron abatidos.
Neutralizado e impotente, Maduro se puso de rodillas, obedeciendo órdenes de los captores, para ser enmarrocado y conducido a un helicóptero, después al buque USS Iwo Jima y de ahí al avión que lo trasladó a Nueva York, donde será juzgado por narcotráfico y terrorismo, proceso judicial conducido por el prestigiado juez Alvin Hellerstein, de 93 años de edad.
Triste final para un individuo que se mostraba bailarín, sarcástico y abusivo con los débiles, responsable no solo de narcotráfico, sino de asesinatos, encarcelamientos y torturas de opositores, actos criminales denunciados por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, por la OEA y la Comunidad Europea, hoy procesado por la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad.
Ver llegar a este badulaque a la corte de Nueva York con zapatos y camiseta naranja de presidiario provocó júbilo en 8........