Ojo con el fraude izquierdista

En sigilo y silencio —mientras la atención pública se distrae con debates superficiales acerca de las oportunidades electorales de centro y derecha— en los pasillos del auténtico poder se fragua una estrategia peligrosa. La izquierda —tenaz y engañosa— estaría moviendo fichas con miras a las elecciones de abril 2026, no solo para competir, sino para instaurar un mecanismo que facilite su permanencia en el poder más allá de los votos. Esta táctica buscaría asegurar el control de la maquinaria electoral en una etapa poselectoral, para manipular la legitimidad de los resultados y, consecuentemente, la voluntad popular expresada en las urnas.
No hablamos de una teoría conspirativa. ¡Nuestra historia política reciente exige reflexión! Desde la llegada al poder de Ollanta Humala, respaldado por gobiernos socialistas extranjeros —afines ideológicamente, como el de Hugo Chávez— quedó establecida una profunda división en el tejido político nacional. Aquella elección abrió espacios para la discusión sobre la influencia de jeques políticos foráneos y la capacidad de líderes locales........

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