Los disfraces del poder

Es evidente que en la hipótesis social, la imagen vale mucho más que mil palabras. Pero cuando la imagen es clonada, revela más bien que el impostor es un estafador disfrazado. Como ocurre con los grandes delincuentes de nuestra historia contemporánea. Recordemos nomás a figuras delictivas nacionales como Ollanta Humala, portando terno y corbata muy al estilo del recordado ladrón de alto vuelo Luis Dúnian Dulanto, alias Tatán. O evoquemos a Pedro Pablo Kuczynski, sosteniendo por calles y plazas “Soy socialista”, siendo en realidad un bróker de negociados de altísimo vuelo. O pensemos en Pedro Castillo, aquel profesor cajamarquino trajeado de simple rondero, que acabó siendo un cleptómano/golpista de altísimo vuelo. Los ejemplos sobran. Cuando cualquier persona usa máscara, es para encubrir su verdadero rostro porque algo esconde en su cerebro. Quien utiliza máscara o disfraz,........

© Expreso