“Perú sin coraje: no nos destruyeron… nos dejamos caer”
Hay algo más grave que un mal candidato: un pueblo que mira en silencio. Hoy, el Perú no solo enfrenta una crisis política, sino una crisis moral profunda, estructural y vergonzosa. Nos hemos convertido, hay que decirlo sin anestesia, en millones de peruanos simples y tristes mirones de balcón: espectadores pasivos de la degradación institucional, tolerantes con el abuso y resignados frente a la ilegalidad. ¿Dónde quedó la dignidad? ¿En qué momento dejamos que nuestras buenas costumbres se arrastraran por el suelo? Aquellos valores que nos enseñaron en casa, que reforzaron en la escuela y que incluso estaban codificados en ese viejo, pero firme, manual de Carreño, hoy parecen piezas de museo. Hemos normalizado lo inaceptable, y eso no es........
