Cuando se amenaza en horas con borrar una civilización

Si uno deja de lado el ruido mediático y mira con frialdad lo que está ocurriendo hoy en el sistema internacional, vemos que el mundo ha entrado en una fase donde el poder se está ejerciendo sin los límites que antes lo contenían. La actuación de Donald Trump en el conflicto con Irán no es solo una decisión de  política exterior, es una señal de hasta dónde está dispuesto a llegar el liderazgo global cuando siente que no hay consecuencias reales. La frase no es menor. Decir que una civilización puede ser destruida en una sola noche no es una exageración retórica más. Es un mensaje calculado. Es tanteo. Es medir hasta dónde el sistema internacional, los aliados, los organismos multilaterales y la propia opinión pública están dispuestos a tolerar una lógica de poder basada en la amenaza absoluta. Porque eso es lo que estamos viendo: una política exterior que deja de ser diplomacia y se convierte en demostración de fuerza. Lo que está ocurriendo entre Estados Unidos e Irán no nace hoy. La diferencia es que ahora se ha pasado de la disuasión estratégica a la confrontación directa, sin filtros, sin matices y, lo más preocupante, sin una arquitectura........

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