menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Corremos el riesgo de caer en una estagflación

6 0
latest

La economía peruana atraviesa una tormenta que combina presiones externas e internas y que ya empieza a sentirse con fuerza en el bolsillo de los hogares. El encarecimiento internacional del petróleo y los fertilizantes, la volatilidad del tipo de cambio en medio de la incertidumbre electoral y el deterioro de las expectativas empresariales han ido configurando un escenario cada vez más delicado para el Banco Central. Las cifras del Índice de Precios al Consumidor (IPC)  del mes de abril muestran que la inflación se ha acelerado por encima del rango meta del BCRP y se acelera precisamente en los rubros más sensibles para las familias, mientras los salarios pierden terreno en términos reales y el empleo formal deja de mostrar el dinamismo de meses anteriores.

Este golpe económico llega, además, en uno de los momentos políticos más frágiles de los últimos años. La segunda vuelta presidencial mantiene a los mercados en alerta, mientras la prolongación de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán empuja al alza los precios del petróleo y los fertilizantes, dos insumos clave para la economía peruana. La presión combinada de ambos factores recae sobre el tipo de cambio y alimenta una inflación importada que castiga sobre todo a los alimentos y al transporte. A la vez, el Congreso sigue aprobando medidas que amplían el déficit fiscal y Petroperú busca nuevos financiamientos, en un contexto que reduce el margen de maniobra del Estado. Con ese telón de fondo, la  política monetaria se mueve en una línea estrecha: contener la inflación sin terminar de enfriar una economía que ya comienza a mostrar signos de debilidad.

El choque externo: petróleo y fertilizantes como motores de inflación importada

El primer elemento de esta tormenta económica proviene del exterior. El precio internacional del petróleo ha escalado de manera sostenida desde que se intensificó el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. La posibilidad de que la guerra se prolongue —y de que afecte rutas estratégicas como el Estrecho de Ormuz— ha elevado las primas de riesgo geopolítico y ha impulsado al alza el costo del crudo. Para una economía como la peruana, altamente dependiente de combustibles importados, este aumento se traduce casi de inmediato en mayores costos de transporte, electricidad y producción industrial y este aumento se suma al choque causado par la ruptura del gaseoducto el mes pasado.

El impacto es particularmente visible en el componente de transportes del IPC. Según el INEI, el rubro de transportes muestra una evolución mensual ascendente en los últimos meses. Esto no sorprende: el precio de los combustibles es uno de los más sensibles a los choques externos y uno de los que más rápidamente se trasladan al consumidor final. Cada incremento del petróleo se convierte en un aumento del costo del transporte público, del flete de alimentos, del traslado de mercancías y, en general, de toda la cadena logística del país.

El segundo choque externo proviene del mercado de fertilizantes, especialmente de la urea. La guerra ha interrumpido rutas de suministro y ha elevado los precios internacionales de los insumos agrícolas. Para el Perú, donde una parte significativa de la producción de alimentos depende de fertilizantes importados, este aumento tiene un efecto directo sobre el costo de producción agrícola. El resultado es un incremento en los precios de frutas, verduras, tubérculos y otros productos esenciales de la canasta básica.

Los datos del INEI confirman esta tendencia: el componente de alimentos del IPC muestra una variación anualizada creciente, reflejando el impacto del encarecimiento de los insumos agrícolas. En un país donde el gasto en alimentos representa una proporción elevada del presupuesto de los hogares —especialmente de los más pobres—, este tipo de inflación es particularmente regresiva. No solo reduce el poder adquisitivo, sino que también incrementa la vulnerabilidad alimentaria y la desigualdad. Los niveles de pobreza monetaria recientemente divulgados por el INEI para 2025 que muestran una........

© Expreso