Reflexiones sobre la educación

Jorge Luis Borges afirmaba que la educación y la lectura son un acto de gozo que permite adquirir conocimiento, que transforma al individuo desde el descubrimiento personal. Para Martín Heidegger, la educación no solo es una simple transmisión de datos, sino un «aprender a pensar para habitar la verdad». Sin embargo, Antonio Gramsci postulaba que la educación es una herramienta política fundamental capaz de desarrollar un pensamiento crítico. La educación es fruto de la cultura y esta (la cultura) se transmite a través de la educación. La cultura es todo aquello que concierne a la persona: sus hábitos, sus costumbres, su arte, su lengua, sus tradiciones. La educación es un proceso donde se adquieren y transmiten conocimientos. En el Perú, en las últimas dos décadas, el estado dejó de priorizar que los niños fueran solo al colegio a educarse, para preocuparse también del «porqué» y «cómo están aprendiendo». Las políticas educativas se han dirigido principalmente a mejorar la calidad educativa confiando en el talento y esfuerzo del profesor, los cuales son evaluados constantemente (meritocracia). Simple, si demuestran un mejor desempeño y resultados, ganan más y pueden ascender. Ad portas de elegir un nuevo presidente, es evidente que los candidatos presidenciales ofrecen mejorar la educación presentando propuestas dirigidas a los docentes, y mejorar los servicios básicos de los colegios aplicando nuevas tecnologías en ellos. Ninguno explica cómo, cuándo o dónde. Esto ocurre sin contemplar a los estudiantes quienes son los verdaderos protagonistas del cambio cultural y educativo del Perú. La realidad, sin embargo, es aplastante. Los últimos años los diferentes gobiernos han pasado sin implementar políticas claras que puedan solucionar el alto índice de ausentismo y abandono escolar. Esta última década, el Ministerio de Educación ha sido dirigido por quince personas con diferentes visiones educativas, que poco o nada han hecho para mejorar la educación. Urgen políticas educativas coherentes que revaloricen la labor del docente e involucren a los padres de familia en la toma de decisiones. Más allá de ideologías o colores políticos, la educación debería ser un compromiso de todo gobierno. Una sociedad educada que revaloriza su cultura difícilmente podrá ser manipulada o engañada por políticos que han hecho de la mentira un arma con la que capitalizan sus ambiciones personales. Es penoso e indignante presenciar debates en los cuales se celebra el show caricaturesco, el insulto y la mentira descarada, que solo sirve para mostrar lo peor que como sociedad tenemos. Los actuales líderes brillan por sus acciones al margen de la ética y no por sus virtudes. Nuestra cultura como sociedad está en crisis porque los valores que nos diferencian de las jaurías y las recuas se han perdido por no ser rentables. La educación es el único medio que puede impulsar el cambio en las futuras generaciones. En ella está la recuperación de una sociedad que exalte con orgullo nuestra cultura milenaria. Lamentablemente, parece a veces que oscuros intereses complotan para que la ignorancia mantenga sometidos a quienes son el futuro de nuestra nación. La cultura es la base de los cambios sociales, sin ella, los cambios carecerán de legitimidad y permanencia.

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