Fraudismo |
Las autocracias marxistas, ya sean autoritarismos como la Venezuela de Chávez o la Bolivia de Evo, o los totalitarismos como los regímenes en Cuba o Corea del Norte, tienen en común la pérdida de todo compromiso ético con la verdad, sacrificada en el altar de la ideología y la imprescindible concentración del poder. No extraña entonces que sus defensores recurran a todo tipo de tretas para lograr sus propósitos, pues solo transgreden “pelotudeces democráticas”, simples instituciones burguesas. En ese contexto, hablar de un proceso electoral transparente, imparcial y justo es ridículo, pues los militantes serán infiltrados progresivamente en cada uno de los organismos del sistema electoral para cumplir un propósito superior a toda consideración proveniente de un orden capitalista y burgués. Para eso, hay que desnaturalizar........