Máquina de mentiras: Jerí debería dejar de ser presidente
En cualquier democracia que aspire a ser sólida, la transparencia y la integridad de sus autoridades no son opcionales. En el Perú, donde la confianza en la política está erosionada, los gobernantes no pueden darse el lujo de actuar en la sombra. Por eso, el caso de José Jerí plantea una pregunta: ¿puede alguien seguir en el poder cuando sus actos reproducen los mismos vicios que la ciudadanía ya condenó?
El llamado “Chifagate” no es una anécdota ni un exceso mediático. El presidente de la República fue grabado reuniéndose, fuera de agenda, con un empresario chino en un restaurante chifa y luego en un local comercial vinculado a él. La gravedad no está solo en la reunión, sino en lo que vino después: explicaciones cambiantes, versiones contradictorias y una narrativa a minimizar hechos que deberían esclarecerse con transparencia.
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