Jorge Alzamora, héroe naval, vencedor del terrorismo |
El 14 de marzo de 1986, hace 40 años, sucedió uno de los hechos más execrables que registra la historia naval contemporánea y la del Perú, en el periodo de la lucha de la sociedad peruana contra la lacra de sendero luminoso y del mrta. En efecto, esa mañana de hace cuatro décadas, a las afueras de su domicilio, fue asesinado el capitán de fragata Jorge Nicolas Alzamora Bustamante (1951-1986). Una célula de aniquilamiento liderada por una mujer lo sorprendió y le disparó a quemarropa. Destacado al Departamento de Ayacucho entre los años 1983 y 1985, Jorge Alzamora tuvo la responsabilidad de combatir al terrorismo en la época más dura y desconcertante, y participó en acciones cívicas en favor de la población ayacuchana, que continuamente era seducida o atacada con salvajismo por los terroristas, en estricto cumplimiento a las doctrinas y disposiciones que ya existían en la Marina de Guerra del Perú y en las FFAA, entre ellos un manual de 1976 emitido por el Estado Mayor General de la Marina que dice: «Conceptos básicos de la lucha contra la subversión: deberá ejecutarse tomando en cuenta que la población es siempre el primer objetivo y el medio sobre el cual tiene lugar la contienda, y nunca el enemigo, por muy volcado que se halle a favor de la subversión» Tuve el honor de conocerlo y conversar con él en el verano de 1983, en el Centro Naval del Perú, sede Ancón. Yo tenía por ese entonces 13 años y lo recuerdo como un señor que fue muy amable conmigo al contestar la batería de preguntas que le hice sobre la Marina, a la que soñaba con pertenecer algún día. Sus compañeros de la Promoción de la Escuela Naval del Perú 1974, lo recuerdan como una persona muy noble, un gran compañero y amigo. Aquel crimen tuvo un enorme impacto en la Marina por sus características, al que seguirían otros atentados que costaron la vida de los almirantes Ponce y Cafferata, y de personal técnico también abatido por la espalda. La institución tomó medidas de seguridad muy acertadas bajo un esquema de autoprotección que tuvo mucho éxito y evitó más atentados, como lo mencioné hace unos años atrás en un artículo publicado con el título de «1986». El comandante Alzamora, de 34 años, fue calificado en Infantería de Marina y estuvo casado con Eliana Scudin Esperguez. Tuvieron tres hijos, quienes al momento del atroz crimen tenían: Gissela, 10 años; Valeria, 8; y Jorge Sabino, el menor, 3 años. Este último presenció el hecho al acercarse a una ventana para despedir a su Papá, que salía a sus labores en la Fuerza de Infantería de Marina. Imagínense ustedes la escena terrible, el trauma del pequeño niño y de las niñas a la que esos malditos le arrebataron a su Papá, a su héroe. Los cobardes asesinos fueron detenidos poco después por la PNP, y luego condenados a la máxima pena de la época, 35 años. Y pensar que hay quienes han mostrado piedad por estos monstruos que debieron terminar en la horca o en la silla eléctrica, como lo hubiesen hecho democracias mucho más avanzadas que la nuestra, con criminales de esa calaña. Durante esos años aciagos, la benevolencia de ciertos jueces permitió que muchos de esos asesinos ideologizados y degolladores de niños, estén hoy libres. Jorge Alzamora Bustamante es uno de los héroes de la Pacificación Nacional. Luchó contra el terrorismo y pagó con su vida la misión que le fue encomendada. Su sacrificio, así como el de muchos miembros de las FFAA y de la PNP, sirvió también para demostrarle a las organizaciones terroristas que su demencial y absurdo intento de implementar un modelo comunista en el Perú iba a fracasar tarde o temprano, porque estaban de por medio los hombres de armas de nuestra Patria. Me sumo al recuerdo de su familia en estos 40 años de sensible ausencia; le rindo homenaje a sus padres, a su viuda y a sus huérfanos, que son las principales víctimas de la locura de aquellos salvajes, como tantas otras familias de los caídos de las FFAA y de la PNP que, lamentablemente, han tenido que sufrir tanto dolor por culpa de quienes pretendieron, con la más extrema violencia, acabar con nuestra sociedad, y también por responsabilidad de los que, desde el gobierno, por muchos años no tuvieron el coraje para enfrentarlos como exigían las circunstancias. Tengan presente siempre Gissela, Valeria y Jorge, a pesar del dolor, que su Padre es un héroe de la Pacificación Nacional y que la Marina de Guerra y el Perú siempre estarán en deuda con él, con su Mamá, con ustedes y sus nietos. Honor y gloria al capitán de fragata Jorge Nicolás Alzamora Bustamante, vencedor del terrorismo y ejemplo para las nuevas generaciones de marinos de guerra; quien supo responder cuando la Patria le puso la mano al hombro y le dijo: «Ayer le tocó a Grau, ahora te toca a ti». Cumplió con creces. Saludo naval al cielo Señor.
Por Juan Carlos Llosa Pazos
Contralmirante, analista militar y Director General del Centro de Estudios Geopolíticos y de Seguridad Nacional (CEGESEN)
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