Entre la urgencia y la oportunidad
El Perú ha iniciado una nueva etapa y, con ella, una nueva oportunidad. Pero los problemas del país no pueden esperar. La gente quiere algo sencillo y fundamental: salir de casa y regresar segura, encontrar el medicamento que necesita, saber que sus hijos están protegidos y tener la certeza de que, ante una emergencia, el Estado estará allí para responder. Desde la experiencia en seguridad, gestión pública y prevención de riesgos, uno aprende que, en momentos difíciles, las buenas intenciones no bastan. Se necesita planificación, decisión, coordinación y, sobre todo, capacidad para actuar a tiempo. Cuando ocurre una emergencia, un paciente espera o una familia es víctima de la delincuencia, ya no hay espacio para la improvisación. Por eso preocupa que, a pocos días del inicio del nuevo Gobierno y Congreso, observemos señales de confrontación entre el Ejecutivo y sectores de la oposición. Fiscalizar es una obligación democrática y discrepar es legítimo. Pero convertir la oposición en una negativa permanente, sin escuchar ni evaluar las propuestas, puede terminar perjudicando a quienes finalmente pagan las consecuencias: los ciudadanos. El nuevo Congreso debe ser contrapeso, pero........
