El mito de la delegación salvadora |
Delegación en SST ¿Se protege realmente al gerente general? En muchas empresas persiste una idea riesgosa: que basta con designar a un responsable de seguridad y salud en el trabajo para que el gerente general quede protegido frente a un accidente o una enfermedad laboral. Esa creencia exige corrección técnica. La delegación en SST sí puede producir efectos útiles, pero no porque libere automáticamente a la alta dirección, sino porque, cuando está bien estructurada, permite organizar mejor la prevención, mejorar el control del riesgo y reducir daños laborales. El problema aparece cuando la empresa confunde delegar con desprenderse del problema. Delegar no es desaparecer La seguridad y salud en el trabajo no funciona como una simple transferencia de deberes. El gerente general puede asignar funciones técnicas, operativas o de supervisión, pero ello no elimina sus deberes de organización, provisión de recursos, definición de prioridades y control del sistema preventivo. En otras palabras, puede delegarse la gestión especializada, pero no la responsabilidad de asegurar que el sistema exista, funcione y reciba respaldo real. La pregunta correcta Por eso, la pregunta correcta no es si la delegación “salva” al gerente general. La pregunta correcta es otra: ¿esa delegación mejora realmente la prevención? Si la empresa designa a un responsable competente, le asigna funciones claras, le da autoridad para intervenir, le proporciona medios suficientes y establece mecanismos de seguimiento y control, la delegación sí tiene valor jurídico y organizacional. Su utilidad real está en fortalecer la prevención y contribuir a evitar accidentes y enfermedades laborales. Pero ello no significa que la gerencia general desaparezca del mapa de responsabilidad. El problema de la delegación de papel Uno de los errores más frecuentes es la llamada delegación de papel. Se firma una designación, se incorpora un cargo al organigrama y se asume que el deber preventivo quedó cubierto. Sin embargo, cuando ocurre un accidente, lo que se examina no es solo el documento, sino la realidad del sistema. ¿El delegado tenía capacidad para corregir riesgos? ¿Podía paralizar tareas peligrosas? ¿Contaba con presupuesto, soporte técnico y poder de decisión? Si la respuesta es negativa, la empresa no tiene una delegación eficaz, sino una apariencia de organización. Lo que sí debe hacer la gerencia La alta dirección debe comprender que la delegación útil no reemplaza el deber de dirección; lo ordena. Delegar correctamente supone elegir a una persona idónea, dotarla de medios suficientes, respaldar sus decisiones y verificar su actuación. La prevención no se protege con nombramientos formales, sino con estructura real, autoridad efectiva y control constante. Una herramienta de gestión En seguridad y salud en el trabajo, delegar bien no es una estrategia de escape. Es una herramienta de gestión. Las empresas que entienden esto fortalecen su organización, previenen mejor y reducen contingencias. Las que no, corren el riesgo de descubrir tarde que la delegación que creían protectora era solo una formalidad sin eficacia preventiva.
Por Luis Torres Cordero
*Abogado laboral y de Seguridad y Salud en el Trabajo.
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