Inseguridad energética a pesar del gas natural

La rotura del ducto de Camisea ha desencadenado un desabastecimiento masivo de gas natural vehicular (GNV) en Lima, Callao e Ica, pero lo que realmente ha quedado expuesto es algo más profundo: la fragilidad estructural del sistema energético peruano, que incluso ha obligado al Estado a declarar en emergencia el suministro de gas natural. Más de 350 mil vehículos que dependen del GNV —en su mayoría taxis— han quedado sin acceso a su principal fuente de combustible. Para miles de conductores, esta no es una incomodidad: es un golpe directo a su subsistencia. En un país donde más del 70 % de la población trabaja en la informalidad, manejar taxi es uno de los refugios económicos más comunes. Un taxista que gastaba alrededor de treinta soles diarios en gas natural hoy puede verse obligado a gastar más del doble si recurre a gasolina, cuyo precio internacional viene subiendo........

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