Cuando todos gritan fraude…

Hoy, en el Perú, la palabra “fraude” ha dejado de ser una denuncia excepcional para convertirse en una herramienta  política. Diversos actores la utilizan de manera preventiva, instalando la idea de que los resultados del próximo 12 de abril podrían no ser legítimos. El problema no es solo  político. Es institucional. Cuando el fraude se convierte en narrativa anticipada, lo que se erosiona no es un resultado específico, sino la confianza en el proceso mismo. Y sin esa confianza, la democracia deja de operar como mecanismo de resolución de conflictos. Este fenómeno no es nuevo. Ya lo vivimos en el ciclo electoral anterior. Las acusaciones sin sustento no solo polarizaron al país, sino que contribuyeron a debilitar a los organismos electorales y a fracturar aún más a la sociedad. La consecuencia fue una crisis prolongada que derivó en un intento de quiebre institucional y........

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