El sentido de un imperio |
Había que ser un redomado cínico o idiota para no advertir que la captura de Nicolás Maduro se produciría sí o sí por parte de las fuerzas especiales de los Estados Unidos, temprano o tarde este 2026. Todo el terreno abonado por las maniobras militares en el Caribe con la anuencia de Trinidad y Tobago (ubicada a solo 11 km de las costas de Venezuela) y las operaciones conjuntas con la aviación de Ecuador en el puerto de Manta a fin de combatir el narcotráfico (17 de diciembre), las revelaciones de los diálogos telefónicos entre Donald Trump y Maduro, en los cuales el primero instaba al segundo a dejar el mando supremo sin obtener un compromiso explícito, entre tantos otros elementos, revelaban que la intervención “quirúrgica” era ya irreversible.
Las dudas de fondo eran otras. Lo primero, si habría una resistencia bélica por parte de las fuerzas armadas chavistas capaz de contener la ofensiva norteamericana, provocarle un fracaso más estrepitoso que Bahía de Cochinos. Se comprueba que........