La fábrica de promesas |
Cada proceso electoral en el Perú es un espectáculo con discursos que, milagrosamente, encuentran soluciones inmediatas para problemas que llevan décadas sin resolverse. Todo sincronizado con el calendario electoral y los debates, por supuesto. Esto nos sucede por la lamentable memoria corta del elector y la falta de visión a mediano y largo plazo. Y ahí está el verdadero negocio. Las campañas electorales compiten por administrar emociones, percepciones y expectativas inmediatas. El objetivo es seducir al elector cansado. Sí, aquel que escucha “bono”, “retiro”, “subsidio”, “nacionalización”, “mano dura” o “eliminación de impuestos” y siente que, finalmente, alguien “es como él” y “piensa en él”, aunque, curiosamente, ese alguien haya pasado los últimos veinte años pensando exactamente lo contrario. Ahí surge el camuflaje ideológico electoral: candidatos........