Presidente Kast prometió en campaña detener la inmigración ilegal cerrando la frontera con Bolivia
José Antonio Kast, quien asumió la presidencia de Chile el pasado día 11, utilizó como estrategia principal de campaña la lucha contra la inmigración irregular, proponiendo cerrar la frontera con Bolivia para detener el ingreso de inmigrantes ilegales. Señaló que tomaría acciones levantando barreras físicas como muros o vallas, incorporando tecnología y promoviendo cambios legales que permitan desarrollar este proyecto como máxima prioridad de Chile; sin embargo, nunca se refirió a la frontera con el Perú. Dicha propuesta la presentó Kast en mayo de 2024, después de su visita a Hungría, tomando como ejemplo la estrategia de este país en la lucha contra la inmigración ilegal al cerrar su frontera con Serbia y Croacia desde 2015, conjugando infraestructura física (vallas), tecnologías de vanguardia y marcos legales estrictos, logrando reducir la inmigración ilegal en 95 %. El mismo día que asumió la presidencia, Kast firmó decretos centrados principalmente en seguridad fronteriza, promulgando la “Política Nacional de Cierre Fronterizo” y dictando órdenes expeditas para implementar el “Plan Escudo Fronterizo”. Se priorizó el complejo fronterizo chileno Colchane (Tarapacá), colindante con el de Pisiga, en Bolivia (Oruro), y recién incluyó el complejo fronterizo Chacalluta, colindante con nuestro Puesto de Control Fronterizo Santa Rosa, en Tacna, cerca de la Línea de la Concordia. Inclusive, en su primera acción ordenó iniciar las obras en Chacalluta, al lado de nuestra frontera, donde ya se construye, en un tramo inicial de 600 metros, entre los hitos 1 y 15, zanjas de 3 metros de profundidad, muros de seguridad de 5 metros de altura, cercos perimetrales electrificados, torres de vigilancia, drones y tecnologías de reconocimiento facial y térmico. Nuestro canciller Hugo de Zela, con gran convencimiento y algo de ingenuidad, ha manifestado que las acciones chilenas no lo han sorprendido y que en el Perú no hay preocupación, asegurando la vigilancia de nuestras fronteras con mucho cuidado, pero sin explicar las acciones a llevarse a cabo. Además, reiteró que confía en el Grupo de Trabajo Binacional de Fronteras porque habrá una vigilancia conjunta, intercambio de información y mayor uso de medios electrónicos, lo cual, según él, permitirá tener una migración segura y adecuada. Sin embargo, el canciller debería analizar por qué el presidente Kast en su campaña no mencionó el cierre con nuestra frontera y después la incluyó. También debería tomar en cuenta el análisis del exembajador del Perú en Chile, Carlos Pareja, quien considera que, en caso Chile endurezca sus acciones e inicie expulsiones masivas, habrá una fuerte presión para que los migrantes salgan hacia el norte. Bajo este panorama, el gobierno debería considerar no solo la frontera terrestre de 169 kilómetros que tenemos con Chile, sino el total de 7,073 kilómetros que compartimos, además de Chile, con Ecuador, Colombia, Brasil y Bolivia, donde en su mayoría no se encuentran garantizadas nuestra seguridad, identidad ni proyección nacional.
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