La confianza rota y la negligencia punible de la política
El Perú sigue creciendo, pero muy por debajo de su verdadero potencial. La razón es clara: la crisis de confianza en el Estado y en la clase política. Hoy, el país observa cómo se manipulan las reglas, cómo se negocian intereses particulares y cómo se posterga el bien común. Esa irresponsabilidad no solo erosiona la institucionalidad: tiene un costo real que le cuesta al país oportunidades, empleos y crecimiento. La inestabilidad política no es un ruido pasajero. Es un freno real para la inversión y el desarrollo. Cada enfrentamiento entre poderes, cada escándalo de corrupción, cada improvisación legislativa, se traduce en proyectos paralizados y capitales que se retiran. El país no solo crece menos, pierde........
