Reconciliación, concordia y convivencia |
En estos días en que se pide la paz para la gente de buena voluntad y cuando todavía resuena la petición de convivencia que por enésima vez articuló Felipe VI en su mensaje navideño,¿está España dispuesta a tomarse en serio la reconciliación y la concordia? Por lo pronto, el llamado cincuentenario de la libertad pasó de puntillas con más pena que gloria en este año que termina.
El mensaje de Nochebuena es el único discurso que escribe íntegramente el Rey porque el Gobierno interviene en los demás que enuncia la Corona. Los que anteanoche se tomaron el tiempo para escucharlo saben que año tras año el requerimiento de convivencia actúa de hilo conductor en cada felicitación desde el Palacio de la Zarzuela.
Se entiende como convivencia responsable y democrática un estado cívico que respeta la tolerancia, es decir la opinión del otro. Se llega a él a través de la reconciliación y la concordia. Esto lo sabe España. Concordia y reconciliación no están en la conversación de la política actual pero lo estuvieron.
Buen sitio para meditar sobre ello es la sobria catedral de Ávila, que es una semifortaleza porque su ábside forma parte de la muralla. Quienes al acercarse a ella en estos días para ver su Belén y pasar también al claustro gótico del templo verán la tumba de Adolfo Suárez, en cuya lápida está inscrito el epitafio "la concordia fue posible".
Muy cerca está enterrado el insigne historiador medievalista Claudio Sánchez Albornoz, abulense de pro como Suárez, que fue presidente de la República en el exilio durante la década de los sesenta del siglo pasado. El epitafio sobre su tumba reza Ubi autem Spiritus Domini, ibi libertas -Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad, (2 Corintios 3:17)-. Saberlo es apropiado en estos días cuando los creyentes celebran que el verbo se hizo carne.
Para acordarse de cuando la concordia triunfó sobre la crispación están las recién publicadas memorias de Juan Carlos I. El heredero de Franco y el "motor" de la Transición de la dictadura a la democracia las ha titulado Reconciliación y quienes las lean aprenderán algo de la materia. Sus recuerdos palaciegos son nostálgicos y........