Libertad de expresión: EEUU y Europa |
La libertad de expresión puede ser un derecho equívoco y engañoso que se defiende con el mismo ardor que se emplea para pisotearlo. El poder preconiza la opinión expresada cuando le es favorable y la elimina cuando no lo es. Este doble rasero se justifica con un cinismo que ninguna de las dos partes quiere admitir porque ambas justifican la censura de lo dicho o publicado con la apelación de un bien mayor que llevan en la cabeza.
La izquierda expulsa a la derecha del foro público porque se ha de arrancar el fascismo antes de que eche raíces en la imaginación de la chusma. Igual sucede a la inversa porque se maldice lo woke, se rechaza la globalización y se teme el 'gran Reemplazo' por inmigrantes musulmanes. Los totalitarismos se tocan en las tácticas que emplean. Y muy pocos dicen, como se dice que dijo Voltaire, "estoy en total desacuerdo con lo que dices pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo".
No lo dice, por ejemplo, Marco Rubio, el secretario de Estado de Estados Unidos y leal como ningún otro a su jefe Donald Trump. Tampoco lo dice el exaltado eurodiputado Raphaël Glucksmann cuyo progenitor, André, fue un maître á penser entre los 'nuevos........