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Europa como solución del problema España

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03.02.2026

Durante la mayor parte del siglo XX los españoles ilustrados se han consolado unos a otros con una frase que José Ortega y Gasset pronunció en 1910 en Bilbao cuando la sociedad El Sitio, eminente entidad cultural de la ciudad, invitó al joven filósofo, tenía entonces 27 años y había ganado por oposición la cátedra de Metafísica en la Universidad Central de Madrid, a dar una conferencia. Ante esta selecta audiencia bilbaína Ortega sentenció: "Si España es el problema, Europa es la solución".

Europa fue el espejo en el cual se miraría la generación que consensuó la Constitución de 1978. Sus protagonistas querían "democracia a la europea, partidos políticos y elecciones". El ingreso de España, hace ahora cuarenta años, en la entonces Comunidad Económica Europea, colmó sus aspiraciones. ¿Se ven reflejadas las nuevas generaciones en la actual burocracia estatista de Bruselas y en la inercia de los Veintisiete? Pocos que escucharon aquella conferencia de Ortega dudaban que la política de la Restauración de la Corona que pilotó Antonio Cánovas del Castillo entraba en crisis y que España iba camino de convertirse en un conflictivo rompecabezas. Cánovas fue asesinado en 1897, y José Canalejas, que era el presidente del gobierno cuando Ortega acudió a El Sitio, lo sería, también por un anarquista, en 1912.

En el verano del año anterior a la conferencia el embarque en el puerto de Barcelona de reservistas cuyo destino era la guerra del Rif motivó un levantamiento proletario en la Ciudad Condal. La Semana Trágica en la Barcelona que los revolucionarios apodaban la Rosa de Fuego, se saldó con más de cien muertos, quemas de conventos y la caída del gobierno conservador de Antonio Maura. Para quienes escucharon a Ortega, era completamente natural admirar lo que aparentaba ser el bien ordenado juego parlamentario que se libraba allende de los Pirineos y sentir sana envidia.En Alemania, Francia y Reino Unido parecía que los sistemas políticos abrazaban la modernidad con vigor emprendedor, desarrollaban historias nacionales que legitimaban su poder y canalizaban con éxito los incipientes movimientos sindicales.

Los dirigentes españoles,........

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