Un liderazgo presidencial en construcción. Por Sergio Muñoz Riveros
El liderazgo de Kast se probará en muchos ámbitos, pero el definitorio será su contribución al fortalecimiento de la cultura democrática y el esfuerzo por asegurar que las instituciones sirvan a la comunidad. La mayoría no quiere nuevos experimentos dudosos, sino políticas realistas, bien concebidas, que ayuden tener un país más próspero y más justo.
¿Qué le espera a Chile ahora? Ojalá lo supiéramos. Lo imprevisto puede estar a la vuelta de la esquina. En todo caso, anotemos que hoy predomina un sentimiento de buena voluntad hacia el nuevo gobierno, lo que favorece sin duda sus primeros pasos. Vamos a ver cuánto dura tal sentimiento. Tendremos que estar atentos a los dichos y los actos del mandatario y sus colaboradores, y allí habrá inevitablemente yerros propios de un equipo debutante, y no faltarán los opositores listos para aprovecharlos. La política, como bien sabemos, es un terreno en el que abunda la mezquindad.
Lo fundamental será el tipo de liderazgo que construya Kast, lo cual no está escrito en ningún “manual para presidentes”. Tendrá que ir afinando en la práctica su propia manera de administrar el tiempo y gobernar productivamente. Las experiencias de los gobernantes anteriores solo le servirán de referencia. Estará obligado a definir cotidianamente la forma concreta de conducir el gobierno, cuánto delegar, cuánto controlar personalmente, cómo tener una visión de conjunto de la labor de los ministerios y asegurar un rumbo coherente.
Será esencial que el nuevo gobierno garantice que los servicios públicos respondan eficientemente a las necesidades de la población. Eso implica, entre otras cosas, que los ministerios cumplan con sus obligaciones legales, lo cual no será sencillo........
