La agresión a la ministra Lincolao es una línea de acción. Hay que tomar nota. Por Sergio Muñoz Riveros |
Ha llegado el momento de frenar las tendencias antisociales en la universidad, aunque se disfracen con una retórica justiciera. Vivimos en democracia, y lo que hacen los violentos es socavar sus fundamentos, sembrar miedo, extender el espíritu de secta, estimular la cerrazón mental, negar la posibilidad de que la universidad sea el espacio del estudio y la razón.
“La Universidad no tiene atribuciones para convocar a policías al resguardo de autoridades”, dijo Egon Montecinos, rector de la Universidad Austral, luego de la agresión a la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, quien había sido invitada a inaugurar el año académico el miércoles 8. Lo que el rector intentó disimular fue su propia negligencia. Nadie ha dicho que la Universidad tenga atribuciones para dar órdenes a la policía, pero sí puede pedir auxilio, lo que Montecinos no hizo ni siquiera cuando la ministra estuvo dos horas retenida en el Aula Magna por el acoso de los grupos violentos, que finalmente la atacaron cobardemente cuando ella abandonó el recinto.
¿Cómo explicar la agresividad en contra de la ministra Lincolao? La izquierda preparó el terreno en los días previos: ella era, para todos los efectos, “la representante del gobierno de ultraderecha que quiere arrebatarle derechos al pueblo”. La declaración del PC de Los Ríos es reveladora: “No estamos de acuerdo con la situación que se generó, menos aun tratándose de una autoridad. Sin embargo, rechazamos categóricamente la narrativa que busca criminalizar al movimiento estudiantil. Lo que se intenta instalar es una operación política destinada a deslegitimar el descontento social (…) Estamos del lado de quienes se movilizan por una vida más digna”.
Es llamativo que el PC se haya apresurado en asumir la condición de intérprete de lo ocurrido en la universidad. Se trataría para sus dirigentes de una expresión de “la lucha social”. Un discurso muy conocido. Y toda una línea de combate.
Según el relato de algunos alumnos, el martes 7 era evidente que se preparaba una manifestación contra la ministra en el Campus de Isla Teja y podía esperarse una situación de descontrol. No podían ignorarlo el rector y las demás autoridades universitarias,........