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Templanza para autoevaluarnos. Por Pepe Auth

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12.06.2026

La política chilena no está al borde del abismo. Aún predominan los colectivos por sobre los individualismos, la disposición al acuerdo productivo sobre el atrincheramiento sin resultados prácticos, la fortaleza de las instituciones sobre la anomia y la ley de la selva, la resolución pacífica de los conflictos sobre la validación de la violencia, en fin, la consciencia de que al país le irá mejor si tiene buenos gobiernos y también buenas oposiciones.

No sé si a ustedes les ocurre lo mismo, pero cuando leo que el candidato oficialista y el propio presidente de Colombia no reconocen el resultado la noche de la primera vuelta presidencial, revaloro a nuestros políticos que desde 1989 hasta ahora sin excepción han felicitado tempranamente al vencedor de la contienda presidencial.

Y cuando pasado varios días permanece la incertidumbre sobre quién ganó la segunda vuelta presidencial en el Perú, crece considerablemente el orgullo de tener una institución autónoma y confiable como el Servel, que antes de que termine el día nos entrega un resultado definitivo e incuestionable, por estrecha que haya sido la contienda electoral.

Se acostumbra en toda tertulia privada y conversación pública aludir a la polarización política de los últimos años en Chile. Pero ni en Argentina, Bolivia, Perú, Colombia o España, sería imaginable una situación en que el liderazgo del principal partido opositor pide excusas públicas y ordena tirar a la basura un folleto propagandístico porque trataba de mentiroso al presidente de la República.

Es cierto que 2021 fue el epítome de la polarización política derivada de la explosión social de 2019, con dos candidatos presidenciales que tenían diagnósticos y propuestas completamente opuestas, con uno que se comprometía incluso a impulsar el juzgamiento de........

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