La primera advertencia. Por Paulo Hidalgo |
Los ministros políticos, Alvarado y García Ruminot, enfrentan una operación de doble filo: hacia afuera, convencer a una oposición con incentivos para no facilitar nada; hacia adentro, contener a una coalición que todavía no termina de procesar la diferencia entre ganar elecciones y gobernar.
El gobierno ha enviado al parlamento iniciativas para enfrentar la violencia escolar: el endurecimiento de penas a jóvenes involucrados en actos de violencia, la revisión de mochilas a la entrada de los establecimientos y la prohibición del uso de capuchas.
Son medidas de carácter punitivo, y como siempre ocurre con este tipo de respuestas, es legítimo preguntarse si la pura dureza normativa puede hacerse cargo de realidades juveniles que tienen raíces más complejas. La reciente agresión en un recinto universitario del sur a la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, añade otra situación delicada al complejo cuadro de falta de diálogo y brotes violentos.
El gobierno de Kast anunciará la próxima semana el ingreso de su proyecto de reconstrucción al Congreso. Lo presenta como la columna vertebral de su administración. La iniciativa contempla, entre otras medidas, una reducción del impuesto a las empresas que ya generó rechazo antes de ser debatida en serio. Y llega en el peor momento posible: con el precio de la bencina en máximos históricos, la ciudadanía irritada por el alza y una oposición que decidió tensionar la cuerda desde el primer día.
La más reciente encuesta Cadem lo dijo con la frialdad que solo tienen los números: el pesimismo sobre el futuro del país (49%) supera al optimismo (48%) por primera vez desde mayo del año pasado. No es una debacle. Es un punto de inflexión. Y los gobiernos que no leen esos puntos a tiempo tienden a pagar un precio más alto después.
El problema de fondo no es solo político. Es de secuencia y de contexto. Cualquier reforma estructural que busca transformar el modelo productivo o el esquema fiscal requiere condiciones mínimas: un parlamento que dialogue, una ciudadanía dispuesta a escuchar y un ambiente económico que no esté encendido por factores ajenos al debate.
Hoy, ninguna de esas tres condiciones está asegurada. El alza de los combustibles llegó en el peor momento posible para un gobierno que quiere hablar de inversión y de confianza empresarial. Las personas no debaten en abstracto: debaten desde la........