El golpe de Parisi que desempoderó a la izquierda. Por Jorge Schaulsohn

El socialismo democrático está atrapado en una contradicción vital. Por un lado, reivindica su vocación de diálogo. Por otro, termina sometido a la lógica intransigente de sus socios de la izquierda más dura (FA y PC) y renuncia  a  ser un interlocutor válido. Es un escenario ideal para Parisi, que lo está aprovechad0 al máximo.

El relato del PDG. “El Partido de la Gente, contra todos los pronósticos, logró instalarse en un tercer lugar en la última elección presidencial, relegando a Evelyn Matthei a un incómodo quinto puesto, y logrando una bancada de 13 diputados que resultaban fundamentales.

Franco Parisi y su PDG se transformaron en la “niña bonita” que los dos candidatos que pasaron a segunda vuelta, apañados por poderosas coaliciones con trayectorias ideológicas completamente distintas, se afanaban en conquistar. El caudillo populista, hasta hace poco mirado en menos, pasaba a ser cortejado como un actor clave.

El “líder” entendió de inmediato que, si se manejaba con cautela, podría ser el “fiel de la balanza” en un eventual gobierno de José Antonio Kast, al cual la izquierda, más allá de las palabras de buena crianza, le negaría la sal y el agua.

Su primer movimiento fue mantenerse equidistante y neutral en la segunda vuelta, para lo cual el PDG realizó un “plebiscito digital” que ratificó la línea sugerida por Parisi, resolviendo libertad de acción.

No era solo una jugada táctica: era la construcción de un relato. El PDG no se subordinaba a nadie, no se casaba con ningún bloque y se reservaba la capacidad de negociar en función de sus propios intereses.

Hay que consignar que en ese momento también existía un escenario alternativo que apostaba a que el Socialismo Democrático separaría aguas con la extrema izquierda del Frente Amplio y el Partido Comunista. Se habló entonces de “las dos oposiciones”: una dialogante, capaz de construir acuerdos con el gobierno, y otra intransigente, anclada en la lógica de la........

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