De lindes

La Línea, 08 de marzo 2026 - 04:02

Nací en los sesenta en Ceuta; a finales de los ochenta viví en Melilla y, hacia el año 2000, la marea metafórica de la vida y el noble oficio de captar imágenes me llevaron, de la mano de este periódico, a La Línea de la Concepción. Cámara en ristre, he pasado por tres ciudades españolas en las que tengo familia y amigos, con un denominador común entre ellas: las fronteras, lugares estratégicos, mágicos y peculiares, con mucho que contar; historias anónimas y públicas detrás.

Todo esto viene a colación por la próxima desaparición de la verja de Gibraltar, el tratado y sus consecuencias para la población linense y para la comarca en general, que esperemos salgan más beneficiadas que perjudicadas. Como dejó escrito para la eternidad Julio César cuando, desde la otra orilla del río Rubicón, dijo a sus tropas: “Alea iacta est” (la suerte está echada). Pero con la ilusión de que las cartas sean benévolas y de que la moneda lanzada al aire del futuro salga “cara” para este rincón de Andalucía, anclado entre Sierra Carbonera y el Peñón. Por encima de trifulcas, banderas y abanderados, la vida sigue.

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