‘Caoplejidad’

21 de abril 2026 - 03:06

En una de mis relecturas de estos días he vuelto a toparme con este término acuñado por la física de la posmodernidad y se me ha ocurrido que bien podría servir para describir la conflictiva situación política internacional.

Nos hallamos inmersos en el caos y este, según yo creo, no puede ser producto más que de la casualidad, que no la causalidad. Ese caprichoso azar que parece rige los destinos de este universo en el que, como dejara escrito S. Hawking, no hay lugar para Dios. Lo cual no implica que por ello pueda correrse un tupido velo sobre la responsabilidad que los seres humanos tenemos en mucho de lo que a la humanidad le acontece, aunque no todos, obviamente, seamos igual de responsables. De la guerra en Oriente Medio, la invasión de Ucrania, el genocidio en Gaza o las sangrientas represiones en el Irán de los ayatolás, por ejemplo, unos son culpables, muy culpables, y otros muchos, la gran mayoría, simplemente víctimas.

Los científicos, no obstante, suponen que bajo el aparente desorden que nos rodea subyace un orden. El mismo orden que los creyentes tienden a identificar con la divinidad –una deidad tan retorcida, por cierto, como para planear el absurdo juego de pistas en el que consiste la búsqueda de la verdad– y que pensadores a lo Teilhard de Chardin suscribirían porque casa con la teoría del evolucionismo teleológico y cristocéntrico con la que la Iglesia del siglo XX ha tratado de conjugar fe y razón.

Pero me da a mí que tal idea –la del orden subyacente– obedece a la necesidad de explicar todo y dar sentido a la existencia que arrastra la mente humana, más que a otra cosa. ¿Y si la clave se encontrara en las matemáticas? Aritmética, álgebra, geometría, cálculo, estadística y disciplinas afines nos podrían ayudar a desvelar el misterio de los misterios, si hacemos caso a matemáticos como Ian Stewart. Ahí están la secuencia numérica de Fibonacci o la estructura del ADN, por decir algo. La sombra de la catástrofe que se cierne sobre nuestro horizonte, si Trump, Netanyahu y los herederos de Jomeini no dan marcha atrás, quizá sea uno de esos puntos críticos de los que hablaba el físico danés Per Bak.

Sea como fuere, ¡cuán caótica y compleja resulta esta realidad en la que vivimos! Si es que podemos dar por hecho que es real.

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