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“No más menas”

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18.04.2026

18 de abril 2026 - 03:08

No hace falta haber hecho una tesis en Harvard para saber que tan irresponsable es acoger un barco Aquarius al mes como proponer que la Armada salga a los mares a echarle las largas a los cayucos. Tampoco debiéramos ser nobeles para concluir que tan nocivo para la sociedad es pensar que el inmigrante delinque por defecto como ignorar que hay inmigrantes que delinquen. La historia nos dice que la tendencia suele ser siempre medir los problemas en términos cuantitativos cuando, en realidad, tan genocidio es asesinar a seis millones de judíos como aniquilar a los últimos 15 miembros de una tribu amazónica.

Como en las okupaciones, que la cifra sea baja no le resta gravedad, aunque claro que sería más grave si todos los veranos se nos colara un caradura en el piso de Salou. En El Raval de Barcelona nació hace unos meses una asociación llamada Per Elles. Se ve que en un barrio poblado hoy por más de un 50% de inmigrantes sucede que, a las adolescentes, cuando comienzan a esbozárseles cuerpo de mujer, las recluyen los padres en sus casas. Dejan de asistir a clases de natación, de jugar y pasear como lo hacían. Claro que esto no ocurre en todos los barrios de mi país donde viven inmigrantes, y claro que sería preferible que un gobierno no se escudase en el comodín de la minoría para no afrontar un problema que es causa directa de la inmigración.

Dice Karina Sainz Borgo que en todo régimen autoritario la primera muerte ocurre en el lenguaje. El pacto al que han llegado PP y Vox en Extremadura no solo es importante por lo acordado sino por cómo se explica lo acordado. “No más menas”, se escribe de manera sucinta y despreciativa en el punto referido a la inmigración. Hay, además de responsables, formas más elegantes de rechazar una política migratoria, que huyan de una xenofobia que recuerda al aire pretérito que respiraba Sabino Arana. “Se establecerá un sistema de acceso a vivienda protegida y alquiler social inspirado en el principio de prioridad nacional. Este sistema incluirá la exigencia de arraigo real y prolongado, basado en empadronamiento histórico en Extremadura”, se señala. Y así, entre tanto eslogan ultramontano, es como refulge cierta justicia poética en la contradicción de que esta “prioridad nacional” consista en realidad en que el nigeriano que lleve cinco años empadronado en Mérida esté en las listas de acceso por delante de un españolazo de Mijas que acabe de llegar a Badajoz. Este año no había plazas en Harvard.

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