De la Tierra a la Luna
12 de abril 2026 - 03:10
El 20 de Julio de 1969, el módulo Eagle se posó suavemente sobre la superficie lunar en el lugar conocido como Mar de la Tranquilidad. Mientras, el módulo de mando (Columbia) pilotado por Collins orbitaba alrededor del satélite esperando la vuelta de Armstrong y Aldrin. Fue la primera vez que el hombre pisó la Luna y la misión era el Apolo 11.
Tan extraordinaria hazaña fue la culminación de la carrera espacial emprendida por Rusia y los Estados Unidos en el contexto de la Guerra Fría y el éxito americano se debió en gran medida al modelo del cohete impulsor, Saturno V, que había sido diseñado por Wernher von Braun, el científico alemán que perfeccionó para Hitler las temibles bombas V2 que asolaron Inglaterra y que una vez acabada la guerra fue “reclutado” por los estadounidenses para su programa espacial. 600 millones de espectadores de todo el mundo vieron en directo y emocionados las borrosas imágenes de los astronautas caminando por la superficie lunar y clavando la bandera de los Estados Unidos. La retransmisión televisiva llegaba a través de las estaciones de seguimiento de California, Australia y Fresnedillas, en Madrid, siendo la española la única que emitió el momento del alunizaje, una circunstancia bien aprovechada por el Régimen para considerarse casi coautor de la misión.
Quienes crecimos leyendo a Julio Verne en De la Tierra a la Luna, confiábamos en que este sería el primer paso para ver hechas realidad las fantasías de Asimov, Arthur C. Clark y Bradbury, pero lo cierto es que el balance costo-beneficio fue ruinoso y los americanos abandonaron la exploración espacial.
Medio siglo después, la NASA reemprende la colonización de la Luna con la misión Artemis II (en la mitología griega Artemisa es la hermana melliza de Apolo), en un intento por adelantarse a sus actuales rivales en la aventura del espacio, los chinos. Aun habiendo despertado una gran expectación este nuevo intento de explorar el cosmos, muchos recordamos con nostalgia la emoción que sentimos con la narración del alunizaje del Apolo 11 que efectuó Jesús Hermida desde Cabo Cañaveral y las precisas explicaciones técnicas que con unas sencillas maquetas de juguete nos dio desde los estudios de TVE ese gran divulgador científico que fue Luis Miravitlles.
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