El indigno precio del poder |
MADRID 26 Mar. (OTR/PRESS) -
"El verdadero peligro no es obligar a las personas a creer una mentira. El verdadero peligro es lograr que renuncien por completo a la idea misma de la verdad". Lo escribió hace muchos años Hannah Arendt y sigue siendo una reflexión absolutamente actual. Nos mienten y nos lo creemos. Pero es mucho peor la voluntad personal y colectiva de renunciar a conocer la verdad, de permitir que nos mientan y que no reaccionemos.
¿Se imaginan ustedes lo que pasaría, cómo reaccionaríamos, independientemente de nuestra ideología, si mañana el Gobierno nacional o el autonómico con las competencias de prisiones transferidas tomaran la decisión de poner en libertad a asesinos violentos de mujeres y niños o a pederastas condenados a decenas de años de cárcel, sin haber cumplido ni la mitad de su condena, sin haberse arrepentido, sin haber pedido perdón a sus víctimas y sin haber mantenido un comportamiento ejemplar en la prisión? ¿Que se les permitiera salir de la cárcel de lunes a viernes para........