Zapatero y la difícil dualidad entre legado político y lobby
José Luis Rodríguez Zapatero ha sido, durante décadas, el referente moral y político más sólido del socialismo español. Su etapa de gobierno se recuerda por hitos que transformaron la arquitectura social de España: el fin del terrorismo de ETA, la aprobación del matrimonio homosexual y el impulso de los derechos fundamentales. Además, desde 2018, Zapatero ha experimentado una segunda juventud política, convirtiéndose en el escudero más potente de Pedro Sánchez, un valor electoral de primer orden que ha actuado como la "reserva espiritual" del PSOE estatal en sus momentos más críticos. Hasta este martes, al menos, Zapatero era un activo imbatible; hoy, un auto judicial lo sitúa como el "vértice" de una red de influencia que choca frontalmente, sea cual sea el fin del procedimiento penal, con esa imagen de desinterés público.
El auto del magistrado Calama (Tribunal Central de Instancia, que instruye en el orden penal los procedimientos que juzga después la llamada Audiencia Nacional, sucesora desde 1977 del Tribunal de Orden Público franquista) presenta una tesis inquietante: Zapatero no sería un colaborador ocasional, sino el líder estratégico de una estructura organizada. Lo más llamativo es que esta red habría operado desde su propia oficina de Ferraz, utilizando canales corporativos como el correo gestionado por su secretaria María Gertrudis Alcázar. El juez ve aquí un "conocimiento y dominio organizativo", sugiriendo que la oficina de Zapatero albergaba el supuesto centro de coordinación de una operativa económica de alto nivel.
Esta red, calificada internamente por los investigados como un "equipo" o "boutique financiera", habría actuado en la sombra bajo el control del entorno directo del expresidente, representado por Alcázar y el........
