El catalán correcto da pereza |
Existe una idea que se ha instalado cómodamente entre nosotros: que hablar o escribir un catalán correcto da pereza. Que este catalán correcto es rígido, artificial, pedante. Que “esto no lo dice nadie”. Y, sobre todo, que corres el riesgo de parecer antipático, repelente o incluso —pecado capital— un poco superior.
El catalán correcto, hoy, parece sospechoso. Como si detrás de una concordancia bien hecha o de un pronombre bien colocado se escondiera una voluntad de corregir a los demás, de marcar distancias o de vete a saber qué. Y así hemos acabado confundiendo dos cosas que no tienen nada que ver: hablar bien y dar lecciones.
En las redes, en las entrevistas, en la radio… todo esto resulta especialmente evidente. Cualquier contenido en catalán que se acerque mínimamente a la norma recibe rápidamente la etiqueta de “artificial”. En cambio, si está lleno de castellanismos, estructuras calcadas o dejadez gramatical, entonces es “natural”, “fresco”, “real”. Como........