Los Nadal |
He visto en Netflix la serie documental Rafa, dirigida por Zachary Heinzerling. Y esta es justamente la clave. Que la ha dirigido un señor estadounidense, gracias al cual nos hemos ahorrado el patriotismo barato que era previsible en una productora española. Y, sin embargo, el resultado es extraordinario. Primero, porque el tenista convertido por España en un símbolo, se pasa el documental hablando mallorquín. No en la entrevista que le hacen. Pero sí en el día a día con su mujer, su hijo, su familia y su equipo. Hasta ahora, lo único que había trascendido es que, durante los partidos, su equipo le gritaba "vamos, Rafa". Pues no. Le hablaba en catalán a Rafael. Y esto ya lo hace un retrato distinto. Más real de lo que el filtro de los medios del Reino de España nos ha hecho llegar. Es la importancia de la construcción del relato. Estos días en los que parece que tengamos que mendigar al Papa que hable catalán, cuando el problema es el Estado, queda claro que existe una España que se niega a sí misma.
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