Minoría nacional

A la velocidad que va la cosa, no resultaría excesivo imaginar que muy pronto los catalanes seremos una minoría nacional en Catalunya. De hecho, ya somos una minoría lingüística en nuestro propio país, si hacemos caso a la última Enquesta d'Usos Lingüístics de la Població, que asegura que solo el 32,6% utiliza habitualmente el catalán.

Y no vale la apostilla del 80% que lo sabría hablar, porque la salud de un idioma no se mide por estadísticas, sino por uso, y el uso del catalán está en proceso de agonía. Si añadimos las dosis ingentes de inmigrantes que llegan a nuestro país, sumado a la nula obligación de saber el catalán, las cifras pueden degradarse más, y más rápidamente. Y no solo por la desidia de los partidos españoles, que siempre han trabajado por la residualización del idioma, sino por los de obediencia catalana que renuncian a los compromisos básicos para defenderlo. Especialmente notorio, en este sentido, lo que ha pasado esta semana en el Parlament, donde los partidos previsibles —PSC, PP y Vox— han recibido el apoyo de ERC y la CUP para votar en contra de la petición de Junts de reclamar el nivel A2 de catalán a los inmigrantes que quieran renovar la residencia un año después de la regularización. Para que se entienda, hay que recordar de qué hablamos cuando hablamos del nivel básico A2 de catalán: solo exige entender avisos de megafonía, anuncios, indicaciones de calle, siempre que se hable despacio;........

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