Del TikTok a la biblioteca |
No resulta extraño que alguien que fue descubierto para la política por el simple mérito de hacer tuits ingeniosos sea el que nos ha entregado una frase memorable: “Prefiero llenar tiktoks que bibliotecas”. De esta manera rotunda, aquel que fue en otro tiempo diputado del independentismo, y ahora convertido en salvador de las izquierdas españolas (aplaudido incluso con un “Viva España” en su conferencia con la Montero), nos ha hecho un Timothée Chalamet, aquel actor que no quiere trabajar en la ópera o la danza “porque ya no importan a nadie”. En el caso de Chalamet, se le han enfadado los del gremio, desde la Metropolitan Opera hasta el Liceu o la Scala de Milán. En el caso de Rufián, le ha respondido, lógicamente, el Colegio de Bibliotecarios. Y si Rufián ha hecho un Chalamet, ambos han hecho un María Pombo, aquella señora famosa por no sé qué futbolista y ahora elevada a la categoría de “influencer de referencia” que dijo que "leer no es cool". A la gente le da vergüenza decir que lee porque parece que eres un empollón. Los tres, representantes con honores de una insolvencia intelectual........