Los sicarios del relato

Sale Brigitte Vasallo y entra David Uclés. Ni la deferencia de unos días de descanso hemos tenido. Las tesis etnicistas del españolismo son el juguete preferido del tipo de gente que mide su capital —artístico, literario, académico— en grados de opresión. Y que necesita reiteradamente validar su condición de oprimido para posicionar su obra en una contraculturalidad de pacotilla, con unos aires de novedad que son el mismo nacionalismo de siempre. No era necesario que Planeta premiara a Uclés con el Premio Nadal para que lo viéramos como lo que es: un español que se vincula superficialmente a Catalunya para manosear su tradición literaria, vaciarla y, en última instancia, asimilarla. Para la editorial de los Lara, esta operación de revisionismo histórico —Rodoreda incluida— es merecedora de distinción y aplausos, obviamente. No es una operación inocente: es política. Y David Uclés lo sabe cuando profesa una admiración cursi por Barcelona y por nuestros referentes literarios; lo sabe cuando escribe sobre la capital de este país sin tener ningún vínculo real —ni querer tenerlo—; y lo sabe cuando se define como charnego gratuitamente, posicionándose. 

El charneguismo se sirve de gente más bien mediocre para que identifiquemos su deshonestidad con una estrechez de miras y una disfunción........

© ElNacional.cat