Los peligros de una lengua opcional y autorreferencial

El catalán debe servir para algo más que para hablar de sí mismo. El catalán da un acceso único y completo al mundo igual que cualquier otra lengua. No es necesario añadirle adjetivos, porque en general la necesidad de añadirlos bebe de los prejuicios que sobre el catalán han vertido los españoles. No es necesario que sea “fácil” ni “la lengua más bonita del mundo”. Basta con que sea la nuestra y que, sabiéndola nuestra, hagamos el ejercicio de entenderla desprendida de todos los significados con los que la preeminencia del castellano la ha ido llenando. En este sentido, hay dos fenómenos que, sin pretenderlo de entrada, ofrecen soluciones que no lo son, de soluciones, porque parten de una idea equivocada. O de un marco lingüístico sometido a la lengua castellana, consciente o inconscientemente. Me explico. 

Entre las novedades televisivas de estos últimos días, cuento un programa sobre recién llegados que han aprendido catalán y una segunda temporada de un programa sobre catalanidad. Si queréis los nombres, leed los medios. De vez en cuando va bien salir de la cueva. El primer problema de fondo que detecto en este tipo de producciones es que refuerzan un marco autorreferencial que nos encierra en nosotros mismos. Me hacen pensar en aquello que dijo Quimi Portet en Col·lapse hace cosa de un año: “Hay gente muy valiente que hace una carrera de resistencia por la lengua, por la cultura y por el........

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