La cruz del astronauta

La fascinante figura del astronauta —o cosmonauta, o taikonauta— es el máximo emblema de la ambición tecnológica y el deseo humano de exploración. Los niños sueñan con ser astronautas. Las películas de héroes los incorporan. Los reciben siempre con honor y gloria. Son hipnóticos y parecen irreales, pero son hombres y mujeres con los pies en la tierra y la cabeza muy fría para poder aguantar una misión espacial de este calibre. El término griego astronauta, de astron (estrella) y nautes (navegante), tiene connotaciones poéticas: son auténticos navegantes de estrellas. Esta profesión moderna tiene antecedentes antiguos: ya en la Catedral Nueva de Salamanca encontramos una figura que parece un astronauta: la presencia de un símbolo tan indiscutiblemente futurista —una figura con escafandra propia del siglo XX— en una portalada. Lo que en Salamanca funciona como un divertimento, es un buen motivo de reflexión: ¿hacia dónde navegamos? Y la fe, ¿tiene algo que decir?

Estos días han regresado del espacio los astronautas de la misión de la NASA Artemis II. El piloto, Victor Glover, creyente, ha dicho al bajar que "mi fe es mi guía". Otro astronauta, Reid Wiseman, ha llorado al ver una cruz. Él es uno de los astronautas no creyentes de la misión actual. Ha confesado que, sin ser........

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