Meando de pie
—No te sientes, que después tendrás que limpiarte el coño con lejía —me dijo alguien antes de entrar en un baño público.
Cansada de esperar en la cola del baño de mujeres, no es la última vez que iré al de hombres. Una vez, cuando estudiaba en California, me riñeron, y hasta me amenazaron con avisar a la policía. ¡Muy puritanos! Otras veces no lo he hecho adrede, pero no he sabido interpretar las señales de los servicios. Cada vez son más originales: una figura de pie, otra sentada. Ahora que cada vez hay más hombres que hacen pipí sentados, también la típica escenografía de la manera que tenemos de orinar por estereotipos de géneros ya es démodé. Pictogramas, imágenes sexuales, burlonas, folclóricas, temáticas… ¡hay para escribir muchos libros!
No sé cuántas veces he ido al lavabo adaptado para poder meter en el mismo espacio las maletas, a la perra y a los niños, para tenerlos a todos controlados. Lo que sí sé es que cuando estoy de viaje siempre aprovecho para ir a los hoteles, y si son de más de cuatro estrellas, mejor. Es cuestión de actitud, de ir directa al fondo a la derecha y creerte que........
