El feminismo también pasa por la cocina y la viña |
Justo todavía con la resaca del 8M, es como que nadie tiene ganas de hablar de feminismo. Sí, esto del feminismo es tan cansado como cuando tu madre te recordaba que tenías que ordenarte la habitación. Que ya lo sabes, pero ahora no te apetece, sobre todo si no tienes ganas —en el caso del feminismo— de luchar por las nuevas generaciones. Dice mucho de aquellas que son tan feministas que no les hace falta serlo, para hacerse la rara avis y quedar bien con los machos que están saturados. Por suerte, en las Davantaleres, la sororidad y la lucha por las nuevas generaciones están servidas. Mujeres de distintas generaciones que nos unimos para cocinar, que nos ponemos el delantal que dejamos hace tiempo para triunfar en nuestras carreras. Ada Parellada logra lo que nadie: conciliar a las mujeres más importantes de la cultura catalana, como una Glòria Serra o una Helena Rakòsnik, con Agnès Marqués o Marta Romagosa, antes de ir a trabajar. Actrices, cantantes, investigadoras, enólogas, presentadoras, escritoras, directivas. Gracias al Semproniana y a su equipo por hacer que este acto sea siempre más animado y lo cojamos con tantas ganas. Un sueño para las mujeres del vino que hayamos podido maridarnos con estas mujeres que se ponen el delantal, porque mientras cocinan, hablan de las cosas importantes de la vida. Sabiendo que las cosas más importantes no son cosas.
La semana pasada, volví a presentar por sexta edición la primera feria de enoturismo FINE. Y es que es verdad que durante años el relato del vino se ha escrito, sobre todo, en masculino: grandes enólogos, catadores expertos,........