Salvador Illa, la inmigración y la política del avestruz
El president Salvador Illa es un hombre —así lo ha demostrado en bastantes ocasiones— de talante moderado, a veces tirando a conservador. Es un político de orden al que le gusta el orden. Ordenado por naturaleza. No se le conocen veleidades woke. Se trata de alguien, como decíamos, aferrado a la sensatez, lejos, por tanto, de las muestras de emotividad que tan bien circulan y que tan buenos resultados dan en la política de hoy en día. A pesar de ello, hay un punto muy importante en el que la posición de Illa, aunque legítima, es muy ingenua, además de poco sensata. Es en el asunto de la inmigración. Para él, la inmigración —aunque sea masiva, como es el caso en Catalunya— es un fenómeno solo y completamente positivo. Una gran suerte que debemos celebrar prácticamente como si nos hubiera tocado el gordo.
La última vez que el presidente ha hablado de inmigración fue el pasado domingo, 21 de junio. Ese día, Salvador Illa publicaba en el diario madrileño El País un artículo en el que cargaba contra el llamado reglamento de retornos, aprobado por el Europarlamento y que da luz verde a establecer centros de deportación de inmigrantes fuera de la UE. Salía el político catalán en defensa de su jefe y amigo Pedro Sánchez, que había levantado visiblemente la voz contra el........
