Europa y el multilateralismo
“Europa no puede seguir siendo la custodia del antiguo orden mundial, un orden que ya no existe y que no volverá (...) necesitamos una política exterior más realista y dirigida por el interés”. Estas son algunas de las palabras de hace unos días de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la Conferencia de Embajadores de la UE en Bruselas. Un discurso que ha traído mucha cola: la réplica casi inmediata del presidente del Consejo, Antonio Costa, rumores de la activación de una moción de censura contra Von der Leyen en el Parlamento Europeo, reprobaciones más o menos públicas de diversos líderes europeos; y una rápida y completa rectificación por parte de la afectada.
La duda, sin embargo, permanece: ¿fue un error de cálculo de una presidenta conocida por intentar siempre remar en la dirección de la corriente? ¿O detrás de sus palabras hay alguien que ya ha comprado el marco mental de un nuevo (des)orden mundial definido por el caos trumpista y las pulsiones autoritarias que se proyectan desde Beijing y Moscú, entre otros? En el primero de los casos, a pesar de la gravedad, el error sería aún perdonable. En el segundo ya nos encontraríamos ante un problema mucho mayor, y particularmente peligroso.
Desde Bruselas hay quien lo ve como un intento, claramente fallido, de Von der Leyen de arrastrar el posicionamiento de la Unión hacia las tesis defendidas últimamente por el canciller alemán Merz —conacional y compañero de partido—, sobre la necesidad de adoptar políticas de más afinidad con Trump. Un Merz, sin embargo, que está en horas particularmente bajas, ya que menos de un año después de llegar al........
