El belén no es una agresión: una llamada a la cordura cultural

Estos días, la rabina Myriam Akerman Somerman ha deseado "Feliz Navidad" a sus vecinos, a la cajera del supermercado y a sus compañeros de trabajo. Como líder judía, en la laica Francia, no siente que este deseo traicione nada ni a nadie. Lo ha explicado en el diario La Croix (generalista, aunque de accionariado católico, un modelo que curiosamente no tenemos en la España formalmente no confesional).

Akerman no cree que desear "Feliz Navidad" sin ser creyente sea un acto "demasiado religioso" u "ofensivo" para los laicos o los fieles de otras religiones que podrían sentirse "excluidos del ambiente de alegría colectiva". Se puede no celebrar la Navidad, como hace tanta gente, y aun así desearla a los demás. Se hace por civilidad, por reconocimiento de las raíces y porque para gran parte de la población es una fecha importante.

La Navidad se ha secularizado, pero sigue siendo un referente. Desearla no es una adhesión de fe ni implica compartir su contenido teológico. Es, en esencia, un acto cultural. Solo faltaría que cada vez que un cristiano deseara "Feliz Rosh Hashaná" a un judío se convirtiera de repente al judaísmo o traicionara su........

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